“EN EL PROCESO REGIONAL DE LA BIOVANGUARDIA”

 

José Hernán Aguilar, Bogotá, 1984

El proceso realizado en “RIO CAUCA” actualiza nuestra idea de un mejor o peor futuro; las acéticas piscinas en plexiglás denuncian una realidad no menos rigurosa. La denuncia es visual, “artística” pero seria. Al igual que los anónimos “SOS” de Adolfo Bernal, los tanques con agua polucionada del río Cauca se  constituyen en un llamado de atención al público (sea éste espectador o receptor del mensaje); el trabajo es una obra de arte pero actúa también diferentemente: es una prueba científica, un documento y una actitud política.

Sin embargo, no por todo lo anterior deja de ser bello o atrayente sino al contrario, y respondiendo a ciertas exigencias estéticas tradicionales, “RIO CAUCA” adquiere un aura de misterio que seguramente proviene del delicado y sutil tono dorado del agua de las piscinas al mismo tiempo que del rigor minimalista de su diseño.

 

Los imparciales tubos de ensayo, que indican el lugar donde se tomó cada muestra de agua polucionada, reafirman la actitud investigativa del trabajo pero igualmente su intención plástica. Además, la región estudiada por Barney, la que podríamos llamar su conciencia genética, se presenta con un dibujo que no deja de parecer impersonal,(el mapa hidrográfico del río) pero que en realidad no deja de ser eso, un dibujo.